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Algo más que una simbiosis musical

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Diego El Cigala y Omara Portuondo arrancan una gira para celebrar el 85 aniversario de la diva cubana

Tienen tanto en común que casi se diría que él es la versión flamenca de ella, o que ella es el alma cubana del otro. Diego El Cigala (Madrid, 1968) y Omara Portuondo (La Habana, 1930) se encuentran en un hotel de Bruselas, en el comienzo de su gira europea con el proyecto musical que les ha unido compartiendo escenario, cuando atienden la llamada de este periódico. La cantante cubana cuenta que habla “tirada sobre la cama”, mirando por la ventana, y no se acuerda de la ciudad en la que está. “Ah, sí, la del niño orinando”, dice entre risas tras preguntárselo a alguien en la habitación. Sucede lo mismo con el cantaor flamenco. Tumbado en la cama de otra habitación del mismo hotel, despreocupado sobre la ciudad en la que se ha levantado, comenta con orgullo lo que le fascina estar cerca de la diva del son: “No sé cuál es la parte cubana que me corresponde, pero la tengo. Es una criatura que no ha parado de crecer. Y con Omara lo hace más”.

Ambos han puesto en marcha 85 Tour, una gira que sirve para celebrar el 85 aniversario de Portuondo y sus 70 años dedicados a la música. “¡Fíjate no me había dado cuenta que llevaba 70 años en la música! ¿Tantos?”, exclama la homenajeada. “Bueno, la música es parte de la naturaleza y es muy importante para el ser humano. Da alegría a la gente. El ritmo da amor. Paquito D’Rivera hizo un tema que decía (se pone a cantar): ‘La música es en mí… cielo, tierra, mar y todo lo que necesito’. Es bárbaro”. Como bárbaro es conversar con los dos. Son un torrente de palabras, dos personalidades ingobernables, a las que les sienta igual de bien la palabra artista. “El milagro de la música es que Omara pueda cantar canciones mías como si fueran de ella”, dice el cantaor.

Este nuevo espectáculo, que se podrá ver esta noche en el Circo Price de Madrid pero que también pasará por más partes de la geografía española como el Festival de Porta Ferrada y el Festival La Mar de Músicas de Cartagena, se compone de tres partes: un set con Portuondo sola en el escenario, otro con Cigala y un último con los dos juntos repasando buena parte del cancionero de Buena Vista Social Club, la fabulosa y más internacional formación cubana de la que Portuondo es parte esencial. “Buena Vista Social Club marcaron una época como lo hicieron Calle 54”, explica el cantaor. “Omara es lo mejor que nos queda de ellos. Pero es vida por encima de todo. Es una genio, que tiene un estilo único cantando. Pertenece a una generación que formaron solo grandes cantantes. Y de esa generación solo queda ella”, añade.

La admiración es mutua. Con su peculiar gracia, la cantante cubana reconoce el valor del álbum Lágrimas negras, grabado por Cigala con Bebo Valdés, y recuerda el día que lo conoció. “Diego y Bebo estaban con sus grabaciones en Norteamérica. Cuando llegaron a Cuba conocí a Diego. Estaba sentada en el hotel Nacional y llegó un muchacho con mucho carisma y me gritó: ‘¡Omara!’. Y así fue como nos pusimos a hablar y nos llevamos muy bien”. Aquel disco, publicado en 2003, marcó un antes y después en Cigala, que desde entonces admira más el son y boleros cubanos. “Es cierto. Tuve un encuentro con Bebo Valdés maravilloso y, después de muerto, no ha dejado de estar conmigo. Con Omara me llegan muchos recuerdos de Bebo. Creo que esta colaboración tiene un significado parecido”.

Y la pregunta inevitable: ¿Se antoja esta como la última gira de Omara? “Yo soy sana. No tomo alcohol y siempre he sido deportista. Espero durar muchos años pero es cierto que, cuando ya no pueda hacer nada más, pues me quedo en casa. Pero todavía puedo gritar un poquitín”, asegura. Y, sin que nadie se lo pida, pero, como si fuera el mejor bis inesperado, se pone a cantar Gracias a la vida de Violeta Parra.

Fuente “El País”